Martí (1999) manifiesta que todo flujo
de información de gestión viene dado por un esquema de funcionamiento de gestión, que
consiste en una serie de agentes contenidos en los diferentes recursos (nodos ó elementos)
de la red, los cuales constantemente generan
mediciones que son enviadas a los sistemas gestores para su posterior control.
Éste control por su parte, está
determinado por los diferentes mensajes que los sistemas
gestores envían a estos nodos en la
red provistos en algunos casos, con información de
configuración que tienen como función
principal de mejorar sus parámetros de funcionamiento
para un óptimo desempeño.
En tal sentido, en la gestión de redes
se involucran diversas áreas de aplicabilidad, en términos de la materia conocidas por Stalling
(2000) como áreas de gestión de red ó áreas
funcionales.
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